10 tips para lidiar con el estrés

El estrés en su justa medida no es malo, es tan necesario como la alarma que nos despierta todos los días. Sin embargo, cuando se torna una sensación habitual no es tan facil como decir “Tómalo con calma” o “#soltar”…


Gracias a las herramientas que recibí y ejercité*, descubrí que podía atender 10 proyectos en simultáneo con varias producciones de diferente complejidad empleando equipos de áreas igual de diversas y varios clientes de otro hemisferio manteniéndome amable para responder, positivo para animar y proactivo para sugerir mejoras sin faltar a mis turnos médicos y pasar tiempo con mis seres queridos ¿Qué más podría pedir? ¡Sí! Poder transmitir lo aprendido.

01. Primero lo primero

Así como el caballo debe ir adelante del carro, nuestra vida debe seguir prioridades en los diferentes contextos y como señalé en otro artículo: nadie nos dará el norte. De todas las voces que exigen respuesta debes saber: ¿Cuáles son mis valores? ¿A quién respondo primero? y ¿Cuánto puede demorar mi respuesta? En base a eso hay una buena pista de lo que seguirá.

En mi trabajo liderando proyectos es tan importante responder al cliente como al equipo ¡Pero primero debo responder a mí mismo! mi salud, mi seguridad, familia, amigos y luego mi supervisión, colegas, clientes, etc. Así como suelo aconsejar “Nunca vayas a una reunión sin estar preparado” (teniendo claro el público, nuestro mensaje, el tono y las posibles respuestas) no sigas tu día sin definir una escala de valores y obejtivos, un proceso para ejecutarlos ¡Y siempre un plan B!

02. Mantener el foco

3 valores que yo elegí para mi vida son claridad, dinamismo y sustentabilidad. En base a ellos defino mis objetivos de salud, económicos, profesionales y aún espirituales. Por ejemplo:
– Claridad: Debo mantenerme asertivo al expresar mis emociones.
– Dinamismo: Respondiendo y adaptándome tan rápido y gracioso como pueda.
– Sustentabilidad: Evaluando que mis decisiones, hábitos y ritmo puedan mantenerse en el tiempo.
Definir valores y objetivos acorde a ellos también expone qué caminos NO tomar, sobretodo cuando no hay tiempo para pensar.

Más presiones requieren mayor precisión en las tareas, concentración y comodidad. Eso implica que irnos por las ramas o divagar, distraernos, emocionarnos en sobremanera o aún las malas posturas van en contra de nuestro foco productivo, mental y físico. Cualquier interrupción que no aporte a nuestros objetivos es un obstáculo, por lo cual a mayores exigencias más debemos restringirnos y avanzar como los caballos con anteojeras: directo al punto. De la misma forma que ningún grito debe distraernos del volante, ninguna distracción debe modificar nuestro destino.

03. Expectativas acorde

Cuando sabes en qué etapa te encuentras, entiendes qué es normal y qué no. Con 30 años sería preocupante que luego de dar cinco pasos caigas al suelo pero si tuvieras un año sería completamente esperable. Lo mismo pasa con las tareas y las personas. De la misma forma que es bueno ser paciente con uno mismo, es bueno serlo con otros. “Con la misma vara con la que midas serás medido” así que mejor hacerlo siempre a través de la empatía y desde un prisma real, no ideal.

La trinidad del project management nos eneseña que cualquier proyecto se compone de tiempo, calidad y coste. Siempre que priorices uno es esperable que los otros dos disminuyan su rendimiento ¿Quiero algo rápido? Puede salir más caro y su calidad se verá comprometida ¿Quiero calidad? Necesitaré más tiempo y recursos ¿Quiero algo barato? Seguramente tenga que reducir la calidad y plazos ¡Y es normal!

04. Siempre amable

Nuestro profesionalismo se define más por nuestra inteligencia emocional que por producir o dar órdenes a cualquier costo porque la segunda actitud solo funcionará a corto plazo a menos que seas un psicópata y tu medio también. En momentos de estrés debemos adoptar un enfoque tan objetivo y resolutivo como humano. No buscar culpables sino responsables. No señalar problemas sino soluciones. Y nunca, pero nunca, maltratar a otros sino ser asertivos: “La verdad esperaba esto…” “Me hubiera gustado que…” “Pensé que había sido claro…”. Lo importante es aprender del error y acordar prevenir o mejorar lo que vendrá.

05. Resuelve ahora

Nada ocupa más lugar en nuestro cerebro que los asuntos sin cerrar y más cuando nos despiertan emociones. Las pequeñas tareas deben resolverse al momento y los reclamos deben hablarse (con criterio, como hablaremos más abajo) o en el peor de los casos quedar anotados pero nunca dejar para despues o para otra persona lo que solo nosotros podemos hacer. Usemos la economía del esfuerzo y entendamos que completar tareas es una pequeña inversión que nos ahorrará muchos dolores de cabeza mañana.

06. Saber cuándo cortar

Si las tareas parecen ser o de hecho son infinitas, nosotros no y tenemos una vida fuera de esa área que nos estresa, por lo cual tenemos que entender que no siempre podremos dejar todos los problemas resueltos pero sí dejar indicios de cómo continuar la tarea. Y aquí vuelvo a mi consejo de anotar de la forma que prefieras: memos, audios, notas, stickers… lo que mejor sirva para segmentar el trabajo en porciones realizables. No es lo mismo comer una torta en una hora que comer dos porciones por día. Habla muy bien de nuestra disciplina calcular lo suficiente; ni más, ni menos. Por ejemplo: Hacer una hora extra no es ningún pecado pero hacer extras todos los días revela una falta de planificación y límites increíble.

07. Nunca lo mismo

La clave para encontrar tu forma de encarar el estrés es explorar diversas formas. Las primeras veces puede tomarte por desprevenido. Otras veces tal vez lo dejes pasar o aún lo niegues para evadirlo pero lo ideal es que si notaste una crisis y tal vez por esa sensación abrumadora o angustiante gritaste a alguien, faltaste a un turno médico, o te encerraste a llorar… simplemente te enfoques en aprender del error. Si aprendes del error el estrés no va a tomarte dos veces igual y la próxima tendrás otra herramienta para hacerle frente, o al menos la seguridad de que hiciste tu posible y tal vez solo resta intentarlo otra vez. Tienes toda una vida para intentarlo.

08. Positivo o nada

Puede sonar contradictorio que por un lado no debemos quedar con reclamos pendientes y por otro lado evitar transmitir el estrés, pero aquí es donde aplicamos una valiosa herramienta: criterio. No llegar con las cuentas a pagar puede ser un buen tema de charla con tu pareja pero no con tus hijos. Lo mismo sucede en ambientes de trabajo: Cuando el estrés se comparte se encuentra contención o se amplifica el descontrol y cuando estamos frente a grupos inmaduros lo más probable es que el más mínimo soplido desate un huracán, por lo cual recomiendo solo buscar contención en gente de igual o mayor madurez y que nos retroalimente en forma positiva. Si la respuesta del otro va a ser angustiarse, replicar el estrés o enojarse sin traer alivio o proponer soluciones, definitivamente no es allí dónde debemos compartir nuestras inquietudes. Muchas veces es más conveniente alguien que esté fuera del entorno habitual y que pueda ofrecer otro punto de vista que otra persona del mismo barco.

09. Tu forma, solo tuya

Cada uno carga y comunica el estrés de forma diferente. Si tu forma de enfrentar el estrés no es positiva entonces ¡Deja de compartirla! No busques empatía, ni lástima porque no será beneficioso para ninguna de las partes. Por ejemplo: Mucha gente se queja ante las preocupaciones y espera que todo su entorno reaccione igual (lo cual frecuentemente ocurre) pero ¿Soluciona algo? ¿Nos posiciona en busca de soluciones? ¿O simplemente expone nuestra inmadurez, contagia sensaciones negativas y agranda el problema o tiñe su solución de forma negativa? Por el contrario si sabes manejar la tormenta, entonces toma el control de la situación para dirigirla a buen puerto, acompaña a quienes no pueden manejarla y educa en formas de apaciguar los ánimos desde comentarios positivos hasta simplemente escuchando.

10. Acepta la frustración

No tengo 10 claves, solo 9 y éste titular para que recuerdes lo frustrante que es la vida… y que eso es normal. Titulé este artículo claves para “enfrentar el estrés” porque el estrés no se acaba, ese estado de alerta es tan primitivo como actual y el secreto no está en erradicarlo de nuestras vidas sino en aprender a convivir con él y tal vez, hasta manejarlo.

*Un especial agradecimiento a mis supervisoras y lideresas en la empresa MRM McCann Buenos Aires: Geraldine Szpaizer y Mariana Clement por contenerme, guiarme en la empresa y valorarme como persona antes que como recurso. Sofía Saez por darme libertad para aprender, emprender y dirigir aún siendo el último eslabón en la cadena. A Melisa Perez Mayo por alimentar mi potencial, posicionarme en mis fortalezas y enseñarme a realizar lo imposible. A Nohemí Ramírez por enseñarme a mantener la organización, el humor y la belleza en medio del caos. A Yanina Del Papa por volver cada error un aprendizaje y cada día un milagro sin perder de vista la claridad, ni la prioridad en mi vida: Yo y mis deseos. Y por todas las líderes que vendrán.

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