Generous beauty – Belleza generosa

traducción debajo

I love talking about beauty because the experience of our senses has something of truth that overcomes any statement. Just as in a store the direction of our gaze and the dilation of our pupils confirm what attracts us; that which magnetizes and enchants our senses overcomes any judgment confirming itself over and over again.

Generating beauty empowers and we know that power usually falls on the side of capital, from where the canons that will be reproduced over and over again until democratized, when another trend arises to follow that makes us feel fresh and unique, like we belong to something. Even when we analyze power and beauty we do not stop consuming it: it provokes, questions and challenges us.

In opposite direction to the market’s bid for our attention, minimalism offers us filtering our experience to the maximum of rationalization in order to reduce stimuli or to preach austerity (even when we don’t practice it) in an aesthetic, economic and maybe ecological way. At this point, the act of embellishing and adorning seems meaningless, like a declaration of banality.

What’s behind a flower arrangement? What hides a perfumed person? What drives us to beautify ourselves and our world?

As I write this there is a hyper contagious virus killing thousands around the globe and collapsing healthcare systems. Looking out the window is all I can do. And in this always small space that seems to get smaller with time, I am fixing my eyebrows. Because I want to feel pretty despite the circumstances. Because my company during these more than 200 days deserves to see me well, to know that here it is a person who shines, through a screen, far away or simply in another room.

Any of us in an important event wears special clothes or make-up. Not only because of trying to feel and look well but because there is an intention higher than the ego: to use the power of create and share special moments. That flower arrangement says “I may be an ephemeral detail but here and now I am THE detail.” That perfume when greeting says “I want to feel fresh and pleasant with me and with you.” The curves invite us to walk through them, the angles to hold up and the best version of us (the one we like to see and show) invites us to appreciate one detail at a time.

I wish that today we find authentic beauty in our routine and interact with good intentions just as we are awakened by hearing a “good morning”, feeling the smell of a breakfast that we did not make or pausing to appreciate the line that underlines a look. Generosity at the service of our senses.

Belleza generosa

Disfruto hablar de belleza porque la experiencia de nuestros sentidos tiene algo de verdad que se sobrepone a cualquier declaración. Así como en una tienda la dirección de nuestra mirada y la dilatación de nuestras pupilas confirma qué nos atrae; eso que nos magnetiza y encanta nuestros sentidos supera cualquier juicio confirmándose una y otra vez.

Generar belleza empodera y sabemos que el poder suele caer del lado del capital, desde donde se impulsan los cánones que serán reproducidos una y otra vez hasta democratizarse, cuando surja otra tendencia a seguir que nos haga sentir frescos y únicos, pertenecientes. Aún analizando el poder y la belleza no paramos de consumirla: nos provoca, cuestiona y desafía.

A contracorriente de la puja del mercado por nuestra atención el minimalismo nos ofrece reducir nuestra experiencia al máximo de racionalización para reducir estímulos o predicar austeridad (aún cuando no la practiquemos) de una forma estética, económica y tal vez ecológica. Llegado a este punto el acto de embellecer y adornar parece falto de sentido, como una declaración de banalidad.

¿Qué hay tras un arreglo floral? ¿Qué se esconde tras esa persona que se perfuma? ¿Qué nos impulsa a embellecernos y embellecer nuestro mundo?

Mientras escribo esto hay un virus hiper contagioso matando a miles alrededor del globo y colapsando los sistemas de salud. Mirar por la ventana es todo lo que puedo hacer. Y en este siempre pequeño espacio que pareciera achicarse con el tiempo, me estoy arreglando las cejas. Porque quiero sentirme lindo a pesar de las circunstancias. Porque mi compañía durante estos más de 200 días merece verme bien, saber que al lado tiene una persona que brilla, a través de una pantalla, lejos o simplemente en otra habitación.

Cualquiera de nosotros en un evento importante se viste o se maquilla especialmente no solo para verse y sentirse bien sino porque hay una intención más alta que el ego: usar el poder de crear y compartir momentos especiales. Ese arreglo floral dice “podré ser un detalle efímero pero aquí y ahora soy EL detalle”. Ese perfume al saludar dice “Quiero sentirme fresco y agradable conmigo y con vos”. Las curvas invitan a recorrerlas, los ángulos a sostenernos y la mejor versión de nosotros (esa que nos gusta ver y mostrar) nos invita a apreciar un detalle a la vez.

Deseo que hoy encontremos belleza auténtica en nuestra rutina e interactuemos con las buenas intenciones así como nos despierta oír un “buenos días”, sentir el olor de un desayuno que no hicimos o nos detenemos a apreciar el trazo que subraya una mirada. Generosidad al servicio de nuestros sentidos.


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